La farmacia magistral y la cosmética casera

copa y serpienteNada más leer el título comprendo que pueda asustar y que nos encontremos con un artículo denso y poco atractivo. Nada más lejos de mi intención.Un vídeo y unas fotos lo animarán.

¿Qué es la farmacia magistral? o bien, ¿qué es un farmacéutico especialista en formulación magistral? Entendemos como fórmula magistral, el medicamento elaborado con los principios activos adecuados para un paciente concreto y no para una muestra de población amplia  que presente síntomas comunes.

Así, el farmacéutico elabora un medicamento que de acuerdo a la enfermedad diagnosticada por un médico, es suministrada en cantidades exactas y junto a otros principios sinérgicos, a las características del individuo y no de un conjunto de población. Quisiera que comprendierais lo especial de esa elaboración, que os dierais cuenta de lo importante que puede ser, a veces, que situaciones que los laboratorios no van a contemplar, pues van dirigidos a conjuntos muy pequeños de población y por tanto no van a ser rentables y por ello no van a ser comercializados, pueden ser canalizados a través de la formulación magistral.

El farmacéutico magistral se ocupa de eso y por tanto puede en ocasiones ser el último clavo ardiendo al que se aferran los más marginados.

Salvando las distancias que surgen de los años de estudio y prácticas de laboratorio de un doctor en farmacia, la cosmética casera sigue, no en el tratamiento de enfermedades sino en la apariencia y causas del deterioro de piel, cabello, etc…un proceso similar en el que no cabe una formulación general cosmética, para una amplia capa de la sociedad, que debe ser sobreestabilizada, sobreconservada, sobretexturizada y todos los “sobres” que os imaginéis considerados por la industria, sino que se trata de formulaciones muy, muy concretas para o bien el usuario o pequeños grupos con determinadas características muy parecidas.

¿Qué hace un formulador magistral además de emplear todos sus conocimientos farmacológicos en la elaboración de medicamentos? Pues sencillamente seguir unos procedimientos estandarizados, concretos y desarrollados por normativas diversas y que se recogen con las siglas en castellano de BPF (Buenas Práticas de Fabricación) ó NFC (Normas de Correcta Fabricación), o en inglés GMP. En cosmética, parte de ese procedimiento viene recogido en una norma, la  ISO 22716.

No podemos pretender con nuestros medios, cumplir a rajatabla en nuestras preparaciones cosméticas caseras las normas de fabricación BPF, así como la de BPL (buenas prácticas de laboratorio) pero soy de los que piensan que siempre hay que intentarlo y que “casero” no debe ser sinónimo de “chapucero”. (desconozco si el último entrecomillado es de uso en América, se refiere a hecho aprisa, sin cuidado, con malos materiales…). No pasará mucho tiempo sin que escriba un artículo que reúna un procedimiento de algunos/as que saben del tema.

Pasemos a lo lúdico y veamos un vídeo de una exposición de material de farmacia empleado a principios del siglo pasado, donde vamos a ver como se las tenían que ver los farmacéuticos de la época.

museo papelLa exposición fue organizada por D. Blay Francés y reunió diferente material cedido de numerosos farmacéuticos colegas que a su vez lo habían heredado de familiares.

La muestra se expuso en Banyeres de Mariola (Alicante,España) y hay que reconocer la buena labor tanto de los organizadores como del Ayuntamiento, pues el paraje y edificio no podían ser más espectaculares. Cabe destacar que en el mismo se encuentra también el museo del papel.

Aquí tenéis el vídeo de la exposición:

Añado unas cuantas fotos entre las cuales destaco una formulación magistral contra la depresión que creo que es irrepetible.

20160427_132641Los que hayáis tenido la suerte de estudiar en alguna Universidad pero tengáis alguna edad, reconoceréis las malditas balanzas de precisión con 2 platillos que tardaban días en equilibrase o no, (de acuerdo, sólo era un minuto, pero que largo se hacía) y comparadlo con lo rápido de nuestras balanzas digitales.

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Un botiquín de primeros auxilios con todo el material necesario para intervenir en heridas debidamente empaquetado en una caja de madera que como el herido estuviera lejos se desangra seguro de lo que debe pesar.

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Azufre, carbón activo, goma arábiga, cremor tártaro, son algunos de los polvos que se conservan de esa época

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Agua oxigenada, de Azahar, de Hamamelis, boricada, su contenido se ha evaporado ya, nos quedan las botellas y sus etiquetas.

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Facsimil de un libro de 1733 con remedios para vómitos, diarreas, afecciones estomacales, hypocondria, …

RECETA magistral FUERZAS ANIMA

Para acabar, esta fotografía recoge una receta de formulación magistral que al no poseer título desconocemos su propósito, pero tras consultar con un par de farmacéuticos magistrales me confirman que es un tratamiento contra la depresión, si creéis que es compleja, estáis en lo cierto y sino investigad por Internet uno de sus componentes: la Triaca de Venecia.

Bibliografía